TRABAJADORES EN EMPLEO INFORMAL DURANTE LA COVID 19
- Manuel Christian Carbajal Ceno
- 27 sept 2022
- 2 min de lectura
Actualizado: 29 nov 2022
Los primeros impactos que sufrieron quienes trabajan en empleo informal como consecuencia de la pandemia fueron causados por las medidas de salud pública que les impedían trabajar o limitaban su trabajo. Las personas trabajadoras en empleo informal notaron pérdidas en sus ingresos debido al cierre de fronteras, al distanciamiento social y a las medidas de aislamiento total o parcial. La crisis económica precedió a la crisis sanitaria en el caso de la mayoría de las trabajadoras y trabajadores en empleo informal.

Las personas que realizan comercio transfronterizo no pueden operar, lo que implica la ausencia de ventas y reducción de ingresos.
En el Perú, los mercados mayoristas y los pequeños supermercados están funcionando, pero los agricultores no pueden transportar sus bienes, ni cruzar las fronteras entre regiones para vender lo que producen; todos los mercados de venta ambulante, están cerrados. Cuando los agricultores logran venderles a las grandes cadenas comerciales, son manipulados con los precios. Las ventas disminuyen, dado que una menor cantidad de personas sale a los espacios púbicos.
“Si salimos, también tenemos problemas para volver a nuestro hogar. Todas estas personas golpeadas por la policía eran trabajadoras y trabajadores en empleo informal que se despiertan temprano para ir a trabajar y que regresan a sus hogares al caer la noche. Tienen enormes dificultades por las restricciones del transporte urbano”.
La baja demanda ha provocado la pérdida de productos perecederos y ha generado un aumento de deudas (en todas las regiones). Las mujeres trabajadoras textiles y vendedoras de artesanías ya no pueden fabricar ni vender sus productos, ya que los mercados están cerrados. Al no haber ventas, tampoco pueden comprar los materiales que necesitan para la producción. Los desalojos forzosos y la violencia policial contra comerciantes en empleo informal han provocado la pérdida temporal o permanente de espacios comerciales donde antes ellos habitaban.
Se recolecto información durante la evaluación rápida, centran la atención en las vulnerabilidades particulares que enfrentan las mujeres y las personas mayores en empleo informal. Es probable que estos dos grupos enfrenten una demora para volver a trabajar y cobrar un ingreso una vez que las medidas de aislamiento se flexibilicen. Las mujeres trabajadoras en empleo informal también son cuidadoras primarias en sus hogares, ya que asumen una cantidad desigual de tareas de cuidado no remuneradas. El cierre de las escuelas y la profundización de la crisis de salud hará que las mujeres dediquen más tiempo que los hombres al cuidado de sus hijas e hijos, las personas enfermas y mayores en sus hogares. Las mujeres mayores, que ayudaban con las tareas de cuidado antes de la crisis, podrían tener que dejar de trabajar por ser población de riesgo. Por lo tanto, incluso una vez que se comiencen a flexibilizar las medidas de aislamiento, probablemente no puedan volver a tener un trabajo remunerado o buscarán empleos más flexibles (e incluso más vulnerables) dentro de la economía informal. apoyo a los medios de subsistencia de las mujeres trabajadoras en empleo informal.



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